Las normas de construcción de la mayoría los países del globo consideran la combustibilidad de los materiales con los cuales son construidas las edificaciones, es decir su capacidad para arder en las llamas durante un incendio. También se tiene en cuenta la duración de la resistencia al fuego, los recorridos de emergencia para ocasiones de siniestros, y particularmente los sistemas de detección y extinción de incendios, los cuales pueden actuar en forma individual o conjunta.
Las medidas de funcionamiento de los sistemas contra incendios se pueden clasificar en activas y pasivas. Las primeras hacen referencia a los sistemas que se ponen en funcionamiento una vez se a detectado un incendio, o un principio del mismo, para evitar daños mayores y preservar la seguridad de las personas, animales y bienes materiales que se encuentren en el lugar. Entre estos medios activos se encuentran los rociadores o sprinklers de agua o CO2 (dióxido de carbono) y la variada gama de detectores. Entre los segundos sistemas, los sistemas pasivos, medidas adoptadas para la prevención de siniestros entre lo que se encuentran medidas de prevención, cartearía, puertas y ventanas anti-flama, utilización de elementos no combustibles, etc. Especialmente en este artículo tratamos los diversos sistemas del primer tipo, es decir sistemas activos.
Detectores de Calor
Es en definitiva un termostato, que abre un circuito en función de las temperaturas registradas. Existen de varios mecanismos de operación, pero definitivamente se distingues dos: de temperatura fija, los cuales se activan cuando la temperatura ambiental sube a niveles superiores a los preestablecidos por el dispositivo, activando un sistema de alarmas o un sistema extintor. Otro tipos son los de Rata de incremento que se activan cuando la temperatura se eleva en forma considerable en el ambiente muy aceleradamente.
Detectores de Humo
Los dispositivos de detección de humos se encuentran en una gran variedad, dependiendo del uso que se le dé y la tecnología que se aplica. Básicamente son dispositivos que ante la detección de humos producidos por la combustión, activan un sistema de extinción o alarma. Entro ellos encontramos los detectores iónicos, fotoeléctricos, láser, térmicos y de triple tecnología. Estos detectores pueden pertenecer a una red de detección de incendios de todo un piso de un edificio, en conductos de ventilación y individualmente en habitaciones, este último es el caso de los que funcionan con baterías y que solo activan un pequeña alarma al detectar humo en la estancia en la que se encuentran (detectores de humo residenciales).
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Sistema convencional de aire acondicionado
La palabra domótica se origina de la contracción de dos términos, uno es domo (proveniente del latín domus) que significa casa, y Tica, proveniente de automática, es decir que lleva a cabo determinadas tares automáticamente. Por esto podríamos decir que la domótica es el desarrollo de equipamientos y sistemas para la automatización de las casa, departamentos, y edificios completos, para el mayor confort, ahorro en el consumo de energía, comunicaciones y la seguridad en general de estas construcciones.


