Subí a mi techo a reparar el tanque de agua y me di con la sorpresa que la válvula de control de ingreso estaba mal y no sellaba correctamente, ello determinaba que el exceso de agua se fuera por el desague. Al descubrir este punto por fin comprendí la razón de que mi recibo de agua estuviera en franca subida cada mes, encima por un tanque de agua que si siquiera esta en uso. En mi caso la opción fue retirar el tanque, buscaré después un sistema más eficiente; sin embargo se me vino a la mente escribir algo en relación al ahorro de agua en la vivienda.
Ahorrar agua conduce a dos cosas: una simple y bastante particular es el alivio a nuestros bolsillos, un pensamiento un poco egoísta pero debido a las circunstancias actuales de la economía, cualquier ahorro es bueno y necesario. Lo segundo es algo más “mundial”, ahorrrar agua es contribuir con el planeta y ayudar a los que no la tienen fácilmente a través de los grifos. Las plantas de tratamiento de agua consumen recursos como combustible para su funcionamiento, asi que si ahorramos un poco se consumirá menos combustible fósil y por ende contribuiremos a la ecología, consideren que si bien es cierto el agua es un producto renovable y natural, el agua potable no es natural, hay que tratarla por medios mecánicos y químicos; esto conlleva a un gasto público, una parte del cual se traslada a nuestros bolsillos.
Un caño mal cerrado puede desperdiciar entre 80 y 670 litros de agua diaramente, increíble no, imaginense lo que mi tanque depósito de 1000 litros me habrá hecho pagar, la verdad me siento miserable por semejante desperdicio. La demanda del agua aumenta mientras que la disponibilidad del recurso a nivel mundial decrese, por lo tanto seamos concientes de nuestro papel en este planeta. Otro dato, entre el 50 y 60% del agua mundial se emplea en riego, para producir alimentos y esta demanda aumentará en los próximos años.

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